—Aprendí a tener fe. Cada paso que daba me enseñaba a reconocer la fe. Una madre que pasa horas delante de la puerta del único médico del pueblo para conseguir medicina para su hijo, es fe. Un agricultor que durante una pesada tormenta permanece al lado de su huerto cubriendo los brotes, es fe. Una joven casada que recibe la noticia de que su marido sigue vivo después de meses de incertidumbre por una guerra, es fe —Charles la miró con intensidad—. Hay tantísimas maneras de fe, señorita. Tantas como personas en el mundo. La fe no es Dios, nunca lo ha sido. Fe es admitir tus metas. Vamos, mujer, tú también tienes fe. Cada vez que salvas la vida a alguien lo consigues gracias a la confianza que depositas en ti. Quizás las personas necesiten tener ahí arriba a un Dios creador que les dé razones de fe, porque no entienden qué les provoca ese sentimiento. No todo el mundo comprende que el hecho de creer en uno mismo y sus posibilidades puede mover montañas. Por tanto, si necesitan un jefe que les indique en qué creer, que lo hagan. En el fondo seguirán moviéndose en función de sus propios intereses. ¿Y sabes qué? Eso es terriblemente interesante de analizar.

1 comentario:

  1. Me encanta Charles, por favor♥
    ¿volverás a subir pronto Dinamo a carrousel?
    muá!

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