Ella le golpeó el hombro, sonriendo. Era la primera vez que hacía algo de ese estilo por ella. Como las parejas hacían en ocasiones especiales. Su comportamiento la descolocaba, pero a la vez le parecía algo natural y hermoso.
–En serio, no sabía que teníamos algo que celebrar. Hace un año que nos conocimos, sí –Nora se encogió de hombros –, pero eso no es algo que suela celebrarse.
Durán la miró, con aquellos ojos llenos de inteligencia y dulzura. Le acarició el cabello, y su mano se quedó sobre el cuello. Su sangre empezó a palpitar con fuerza al sentir su tacto.
–Yo celebro que hace un año que me quieres, Nora. Que hace un año que te tengo en mi vida, y que hace exactamente trescientos sesenta y cinco días que tengo un motivo para celebrar un día en concreto. Un cumpleaños.
–No ha nacido nadie para celebrar eso.
–Ha nacido el tú y el yo –Durán acarició su cabello. Ella pareció dudar de sus palabras con una sonrisa burlona–. Deja de arruinarme el día, Nora. He matado a una docena de rosas para seducirte.

2 comentarios:

  1. Es fascinante la facilidad con la que nos centramos en una persona y en todo lo que nos recuerda que seguimos teniéndola a nuestro lado.

    =)

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