Ahora entiendo muchas cosas. Y creo que, definitivamente, paso página.
Pasarte tanto tiempo pendiente de alguien, sacrificando tantas cosas de tu vida real para su vida real para descubrir que la triste realidad es que nunca hubo vida conjunta. Y haciéndolo con gusto. Por amistad. Me he dado cuenta de que los recuerdos, las palabras y los gestos, cuando no convienen, se rompen y se tiran, como los papeles. Con lo fácil que es arreglar las cosas cuando las dos partes quieren. Pero supongo, que como todo, es más fácil fingir. Fingir que yo no existo y que nunca hemos tenido nada. Y ni siquiera un gracias por todo y buena suerte, con la madurez que se desprende de esas palabras.
Así que gracias por nada.

5 comentarios:

  1. Yo misma no lo habría expresado mejor... es curioso, pero cada palabra que has escrito es como si saliera de mi cabeza... es exactamente lo que me sucede ahora mismo, lo que quisiera decirle a una persona justo ahora :)

    Besos!

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  2. Me ha sucedido lo mismo que LeStrange. Supongo que esa misma falta de madurez para despedirse con dignidad en un gesto de amistad es lo que acabó con una relación insincera y poco recíproca.

    Besos de neón.

    http://leanansidhe-blackroses.blogspot.com/

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  3. La gente a veces no sabe reconocer ante sí mismo lo que ha habido en su corazón, las amistades o relaciones que ha tenido porque es más fácil fingir que nada fue así para poder seguir ahora que las cosas no son de esa manera. Pero, sinceramente, huir de esa manera, sea cual sea el motivo, me parece absurdo.

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  4. A veces fingir es más cómodo, más simple, menos doloroso. Pero no se puede fingir eternamente.

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