- Alguna vez me dijeron que los cuentos de hadas no eran para mí. Yo hice mal en no creerles. Hice peor en creer en ti.
Él la miró con cariño.
- Yo nunca te dije que sería el príncipe de ninguno de tus cuentos.
- Tenías todas las cualidades.
- Tu barómetro de cualidades no es el mismo que el mío.
Ella cruzó las piernas y los brazos.
- Da lo mismo. Yo decidí luchar por ti conociendo lo que conocía.
- Y eso que no te gustaba.
- Ni un pelo. Y sigues sin gustarme. Pero aquí estamos. Luchando.

4 comentarios:

  1. Puede dejar de escribir tan fantasticamente fantasticular?
    Es genial, enserio :)

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  2. ya lo digo yo siempre que cuando a una se le mete una cosa en la cabeza no para hasta convertir el sapo en principe

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  3. puaf, creo que me estoy leyendo a mi misma decir eso.
    aunque no sea realmente agradable, me gusta:)

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