- Tengo miedo de tantas cosas, Datch – murmuró entonces ella, acercándose a él para hablarle en un cariñoso susurro – No quiero que nadie salga perjudicado por lo que siento. No quiero destruir nada más. Tengo miedo de hacerte daño. De que tú me lo hagas a mí. Y tengo miedo de que te alejes y nunca más me desees de la misma manera que yo a ti.
Ella desabrochó su sujetador para quitárselo y apartarlo. Se mostró ante él desnuda, con los senos pequeños y tersos, con el hiriente pensamiento de que estaba haciendo el ridículo. Datch sentía en su propia piel su vergüenza, el pensamiento de que no iba a gustarle. Él cogió su mano con cariño y la besó en la palma.
- Que los Dioses te protejan de mí, criatura, porque eres lo más hermoso que he visto nunca.

4 comentarios:

  1. mola un monton el texto! es muy bonito ^^

    besos desde el alba!!

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  2. Es precioso, y se nota la influencia que mi (querida) Sherrilyn Kenyon tiene sobre ti. Yo tambien em he vuelto adicta a sus libros, aunque voy a por el cuarto.
    Muchos besos ^^

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  3. Que amor Datch.
    Apenas voy a mitad del primer capítulo, pero prontito 8)

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