- Si me interesase esa zorra de verdad, estaría reteniéndola a ella – razonó, acercándome un poco a él – Qué quieres que te diga, Di. No dejo de pensar en ti. Cuando la follo a ella, cuando me masturbo. A todas horas. Pienso en ese culazo que tienes y en las ganas que tengo de que me vuelvas a follar hasta ponerme los ojos en blanco – recorrió con sus manos mi trasero, despacio, apretando con suavidad. Me mordí el labio, soportando la presión con orgullo. Lucas se rió al intuir que estaba yo haciendo y empezó a mover las manos hacia delante - Recuerdo la manera en que me corrí, por aquí. – dibujó círculos en mi vientre, buscando el botón de mi vaquero – Y cómo te caía por las piernas, bañando tu coño, resbalando por tus tetas mientras te frotabas con él.
Acarició mis muslos por encima de la tela, y ya no pude evitarlo: empecé a ronronear como una gata en celo. Él subió las manos de nuevo hacia la cremallera y después de sacar el botón del ojal, la bajó y metió la mano con sutileza. Me acerqué más a él para que pudiera calentarme sin problemas. Lucas miró alrededor para comprobar que nadie nos miraba mientras me masturbaba, y se acercó a mi oído. Sus labios estaban tan calientes que me abrasaban.
- Pero lo que de verdad recuerdo muy bien es tu cara. Esa gloriosa expresión que pusiste cuando me corrí sobre ti y supiste que mi polla había hecho eso por ti. Sólo por ti.

4 comentarios:

  1. Me parece el típico texto que escribe alguien sin experiencia sexual. Muy "peli porno".


    un saludo.

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  2. Ah, pero es que tú comes pollas en la vida real y tus escritos son elegantes ¿no? Por favor, si vas a dejar comentarios idiotas al menos hazlo con tu verdadero perfil ;) Que se te ven los bigotes.

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  3. Saludos, estoy un poco perdida.
    ¿Se trata de un libro?

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