Seguramente fuera un polvo ocasional que no contase a nadie porque se arrepentiría, y no me importaba ni que me utilizara para eso. Aunque el mundo se fuera a pique en ese instante, yo quería terminar mi vida corriéndome con él. Él me agarró con fuerza las nalgas y me apretó contra su pelvis. Me tomé unos segundos para besarle lentamente, aún sin poder creerme que Lucas, mi Lucas, estuviera en mi sofá, muerto de ganas por mí. Se echó hacia atrás, relajando el cuello en el sofá.
- ¿Desde cuando? - quise saber.
Lucas sonrió, entendiéndome sin necesidad de más.
- Mucho - contestó, acariciando con los dedos mis senos. Suspiró cuando yo me moví inconscientemente - Demasiado.
Ésa también hubiera sido mi respuesta a la misma pregunta.

6 comentarios:

  1. Madre mía, que gusto da cuando eres correspondido

    Besicos

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  2. "Y no me importaba que me utilizara para eso...", y...no podría ser al revés q lo estuvieras utilizando tú para eso??
    Me gusta cómo has descrito la escena, hace q se pueda imaginar td mejor.
    Es buenísima esa sensación, de un placer disfrutado y compartido...
    te leo, un abrazo:)

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  3. ¿Es tuyo? ¿O sacado de algún libro?
    Me gusta mucho, es muy sensual y es dificil hacerlo así sin que llegue a resultar vulgar o demasiado morboso... sino algo dulce.


    Es genial :)

    Un beeeso! PD: te sigo :)

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