Le acarició la mejilla y ella apretó su mano contra la cara, enternecida. La chica cerró los ojos, deseando que aquella sensación no terminara nunca.
- Gabriel, yo… quería agradecerte lo que haces – susurró, aún con los ojos cerrados – Siempre estás intentando que no me maten y yo no he sabido ver el esfuerzo y el sacrificio que eso requiere. Has apostado por mí desde el primer día cuando nadie lo hacía. Ni yo misma apostaría por mí.
- Tienes muy poca autoestima – respondió Gabriel, con voz aterciopelada. Se rió entre dientes.
- No bromeo.
- No te des prisa, preciosa. Algún día todos apostarán por ti.
Luján abrió los ojos y dejó caer su mano. Juntaron los dedos meñiques y empezaron a jugar con ellos mientras se miraban.
- ¿Me perdonas por tratarte mal? – le preguntó ella con timidez.
- ¿Eso te remuerde la conciencia?
- Puedo vivir con culpas peores – resopló Luján, disgustada - ¿Puedo hacer algo para que me perdones?
- Estás perdonada, boba. Yo tampoco te trato todo lo bien que te mereces.
Luján sonrió.
- Entonces en paz.
- Casi - Gabriel apretó los labios - ¿Te arrepientes de haberme conocido, Luján? ¿De haber hecho el amor conmigo?
- Por supuesto que no – respondió ella, con voz clara y sin dudar – Deberías saber la respuesta sin preguntarme nada. Es más, Gabriel, hubiera deseado conocerte antes.
El cazademonios se rió con energía y se pasó la mano por pelo, alborotándolo.
- Cuando empecé a fijarme en chicas tú no tenías tetas todavía, pequeñaja.
- Imbécil.
Luján se enfurruñó, de forma tan adorable que el chico no pudo evitar acercarse a ella y tentar su cara con los labios, deseando con cada fibra de su cuerpo comérsela a besos.
- Mira - le susurró. Señaló la ventana. A través del cristal podía verse el cielo salpicado de estrellas. Luján disfrutó de la visión. Desde Salem nunca se apreciaban noches tan estrelladas como aquella - ¿Te cuento un secreto?
Ella asintió. Gabriel la miró un instante, y después siguió mirando el cielo.
-
Cada noche, cuando llego a casa, me ducho y salgo a mirar un rato las estrellas. Siempre divisaba las mismas, en las misma ubicaciones. Sin embargo, una noche me di cuenta de que algo había cambiado. Parece que hay el doble de estrellas en el cielo desde que te conozco.
Luján le miró. Sintió su aliento sobre las ruborizadas mejillas, y ladeó la cabeza para buscar sus labios, siendo ella la primera en besarle. El cazademonios, complacido, la besó con pasión, ido por el deseo. Luján jadeó. Sus ardientes besos le quemaban en la boca.
- Más despacio, por favor – murmuró ella, alejándose un poco .
Gabriel entendió que no quería que fuese la locura de aquella primera vez, y él estaba dispuesto a complacerla en todo aquella noche. Estaba decidido a hacerla sentir como una princesa.
Le apartó con suavidad el pelo, retirándolo hacia detrás, y le desabrochó los botones de la camisa, sin prisa. Luján le miraba con un brillo de ternura, dejándose hacer. Gabriel deslizó las manos por sus hombros para quitarle la camisa, que cayó mansamente hacia la espalda. Besó los hombros suaves y redondos, aspirando su aroma.
Sintió como a ella se le erizaba el vello, estremecida de placer. Volvió a besarla en los labios y la tumbó con suavidad en la cama, mientras acariciaba sus piernas con sutileza. Volvieron a compartir una pelea furiosa de besos ardientes, y ella gimió cuando el chico decidió seguir estremeciéndola con besos sobre su vientre, su abdomen y sus piernas.
Luján sintió que le ardía la cara cuando Gabriel posó su boca sobre sus braguitas.
-
Derrites mi hielo - dijo él con voz ronca.
Ella sonrió cuando Gabriel volvió a situarse frente a su cara, y la contempló con un ardiente deseo plasmado en la mirada.
-
Templas mi fuego - murmuró Luján, y él dejó caer los labios sobre los de ella.
Esto es una locura. Dioses, ¿qué estoy haciendo? Gabriel deslizó su ropa interior por las piernas. La forma en que él le volvió a hacer el amor la hizo comprender porqué estaba allí, en aquel momento. Es una locura, pero es el tipo de locura por el que vale la pena arriesgar la cordura.



Feliz hallocumpleaños, Gabriel. Cumpliste 23 el día de Brujas :)

5 comentarios:

  1. Feliz cumpleaños a Gabriel :)

    Muás, brujilla.

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  2. Ay, cuanto echo de menos a estas dos personitas.
    Espero que vaya todo bien.

    Un beso ;)

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  3. Buenas, soy Être, de Carrousel ;)

    ¿23 años? Dios, cómo ha crecido O.o
    Se le echa un poco de menos...

    Espero que te vayan bien las historias ;)
    Besos!

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  4. Me encantan!!! Felicidades a la autora y a nuestro chico de ensueños, el gran cazademonios de los Duero. Por cierto espero que los este disfrutando con Lujan y las demás brujas de Salem como es debido!!!!

    Mil besos Sun!.

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  5. Oh, si yo no sabía que el cazademonios nació el día de brujas :3 feliz cumpleaños Gabriel

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