- Las leyes. Absurdas leyes – suspiró Gabriel, arremangándose y metiendo las manos en el agua para acariciar sus piernas con sumo cuidado - ¿Sabes? Me gustaría construir un mundo sin leyes, donde los límites de cada uno los ponga la propia persona y no unas reglas arcaicas y demenciales que nadie cumple y todos pagan.
- Eso sería pura anarquía – razonó Luján.
Gabriel le dio un sumiso beso, rozando sus labios con suavidad.
- Me gusta romper las leyes contigo, pequeña.
- Construye un mundo para nosotros.
Sólo para nosotros – le pidió Luján, frotando su nariz contra la mejilla de Gabriel.
- Lo tendrás cada vez que me dejes tenerte. Te haré salir de este mundo que tan poco nos gusta. Allí no existen las leyes ni los límites. Tampoco el espacio y el tiempo. En mis brazos puedes ser tú, sin miedo.
- ¿Y cuando me sueltes? ¿Qué pasará cuando me sueltes y vuelva a la realidad, donde todos nos prohíben querernos?
Los dedos de Gabriel se deslizaron deliciosamente a lo largo de sus piernas, bajo el agua, mientras él pensaba con aire entristecido.
- Aún no comprendes que a veces vale la pena arriesgar.
- Por mí no merece la pena que te arriesgues – dijo Luján, y le cogió la cara entre las manos para mirarlo – No arriesgues por mí. No vamos a hundirnos en la miseria por un sentimiento que nos asfixia a los dos.
- Pero yo te querré siempre – repuso Gabriel, besando sus manos - Y eso parece que no lo entiendes.

5 comentarios:

  1. He aprendido, que cuando alguien te dice que te quiere, debes saber aceptarlo, porque unas palabras, unas simples palabras, como un 'no arriesgues por mi' no podrán borrar el amor que se siente, no se puede. Es imposible, realmente lo es

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  2. "Siempre" es una palabra muy efímera. Cuando menos te lo esperas desaparece del mapa y las ilusiones y los sueños terminan por desaparecer.
    Pero bueno, tal vez Gabriel sabe lo que dice y sabe que debería cumplirlo.

    Un beso :D

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  3. Yo nunca diría "siempre", creo que la esencia de Gabriel se perdió en cuanto dijo que la querría siempre. Es utópico.
    Un beso bruja. Muajajá :)

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  4. Qué poca autoestima tenía entonces Luján... menos mal que ha aprendido a ser una chica FUERTE, y a valorarse un poquito más, ¿no?

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