- Como si lo nuestro se estuviera muriendo – entendió Luján, que se tapó los ojos con la mano en un intento de escapar de la realidad.
Estaba asustada. Sabía que llegaría el momento de hablar, pero no quería. Le daba miedo lo que él le dijera. Gabriel, mucho más maduro que ella, decidiría por los dos, y su decisión sería inapelable.
- No – murmuró la bruja, apretando los puños. Lo abrazó sin mirarlo, siguiendo el calor de su cuerpo, y se acurrucó contra él y el sofá.
Gabriel le acarició el pelo, introduciendo los dedos en sus rizos y deshaciéndolos para que después volvieran a su forma original.
- Necesitamos un respiro – dijo él. Luján negó con la cabeza.
- No digas nada. Hoy no, por favor.
Hoy no me encuentro con fuerzas para que me dejes. Gabriel la besó en la cabeza y suspiró en su oído, dejándola sentir lo mal que estaba. Por primera vez, había llegado al límite de su vida. Era la primera vez que no deseaba levantarse al día siguiente, que quería encerrarme y no ver a nadie. Ni siquiera a ella.

4 comentarios:

  1. Mi huella, mi huella está aqui desde la primera vez que pisé tu blog, y la verdad, estoy dejando muchas muchas, una, por cada vez que me deleitas con tus historias. Pero solo digo una cosa, creo, y repito, CREO, que me estoy enamorando de tu Gabriel, es mi medicina, cada dia un poquito de él para que esta puta no se venga abajo.
    Guaaaaaaaaaaaau, ¡gracias mujer!

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  2. No creo que nunca tenga fuerzas para dejarlo con Gabriel (más que nada porque es fantástico ^^) así que espero que el final se un final feliz.

    Un besazo

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  3. Triste y bonito a la vez. Y luego está esa envidia que siento cuando alguien explica tantas cosas con tan pocas frases. Es toda una historia en apenas unas pinceladas.

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c o r a z o n e s.